Erick Achang: la permanencia de la impermanencia

In Artículos

Por: Mónica Echegarreta
ÉCFRASIS (revzine)
VOL03 Intimistas
Enero 2015

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Son muchos los teóricos de la imagen que nos hablan de la fotografía como huella, como indicio del pasado en el presente que trasciende al futuro. Uno de ellos, Philippe Dubois, apunta en El acto fotográfico que esas huellas luminosas que llamamos fotografías están, en cierto sentido, intervenidas, filtradas, mediadas por un desajuste, por un encuentro entre la experiencia individual (casi) privada, el cronotopo y la imagen reproducida. Ello también supone una suerte de revelación y captación en cuanto a la esencia de las cosas.

Sabemos que las fotografías despojan nuestra realidad concreta; realidad que es impermanente y que está formada de manifestaciones, transformaciones y extinciones. La noción de impermanencia, desde la doctrina filosófica budista (Anicca), se refiere a la fragilidad y fluidez de la materia. Es un concepto que parte de la idea de que la estabilidad es una ilusión y que, más bien, nuestra existencia se encuentra en constante mutabilidad. Somos, en ese orden de ideas, seres cambiantes en un universo cambiante.

Con su serie fotográfica Impermanente, Erick Achang (Los Teques-Venezuela) captura paralelismos del estado efímero del ser partiendo de la transitoriedad de la existencia. Su mirada es intimista. De ella emana su menester personal en relación con una producción de presencia y de sus encuadres reverberan tantas emociones que las sentimos en nuestra propia piel. Muestra un laberinto de ideas; fragmentos de experiencias construidas de fusiones entre lo íntimo, lo extraño, lo pasajero y lo estable. Acentúa el color, la textura y el carácter fugaz de ciertos instantes de nuestra cotidianidad que a menudo pasan inadvertidos: gotas de agua que permean la piel; el brillo y la textura de los frutos secos envueltos entre líquenes; un hilo que ha sido amarrado a un dedo y que dejará su rastro; patrones de un río que se funden entre sí hasta perder su individualidad. Éstos son elementos que, para el fotógrafo, bajo una existencia condicionada, están sujetos al cambio, al ciclo nacimiento-muerte-renacimiento. Así pues, a través de la mirada de este fotógrafo, entendemos la intimidad como aquella capaz de captar la esencia de las cosas, lo cual también supone una evolución en la dialéctica existencial.

Las fotografías son permanencias que reflejan impermanencias. Erick, con sus imágenes, se enfrenta al oxímoron que define al acto fotográfico mismo, en cuanto a inmortalizar estáticamente; en cuanto a parar hoy eso que ya fue para que exista mañana; en cuanto a plasmar una repetición mecánica que es imposible de repetir existencialmente.

 

Los invitamos a conocer más sobre el trabajo fotográfico de Erick Achang en: https://www.flickr.com/photos/erickachang/

@erickachang

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