Ricardo Jiménez: un maestro de la fotografía de ciudad

In Artículos

Por: Daniela Gómez-Castro
ÉCFRASIS (revzine)
VOL02 Civitas
Septiembre 2014

“Nuestra ciudad ha cambiado mucho respecto a los años 80, todavía la amamos, aunque es difícil, pareciera que no quiere que la quieran”

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Con una Leica en mano desde su primera foto, Ricardo Jiménez se presenta como un hombre de mirada en blanco y negro. En sus fotografías se ve un grano nostálgico entre contrastes afilados, características distintivas de su trabajo. A este fotógrafo le gusta estar en la calle con su cámara en la búsqueda de imágenes que cautivan el alma del espectador. Su serie Caracas desde el carro claramente lo demuestra.

Caracas, la que algunos llamaron la sucursal del cielo y la que otros denominan un hostil infierno. Esta ciudad que nos da y nos quita… y más nos quita de lo que nos da. Ciudad capital de un país en crisis, colmada de hermosos paisajes, de un clima benevolente y de gente de mirada alegre, ha sido fotografiada por Jiménez desde hace los 70 pero cada vez su lente se vuelve más tímido a exponerse en las calles. En sus propias palabras el fotógrafo nos habla de su percepción de cambio de la ciudad:

En los 80 recuerdo era más vivible Caracas, funcionaban mejor los servicios, no había esa tensión hostil que se siente ahora.
Me acuerdo que andaba por la ciudad de noche tomando fotos, nunca tuve ningún problema de que me fuesen a asaltar. La gente se dejaba fotografiar, posaban para ti, intimaban contigo, se sentían agradecidos de que les tomaras una foto. Eso ahora ni pensarlo.
Es una lástima, Caracas, en esa época de los 80, era una ciudad moderna, dinámica, acogedora, estaba llamada o encaminada a ser la capital del Sur, una especie de puente o punto medio entre  Norteamérica, Europa y Suramérica.
Pero a pesar de todo la seguimos amando, ya la recuperaremos. Yo siento que los alcaldes y autoridades de la ciudad, inclusive los oficialistas, están trabajando en eso, lo que pasa es que el país entero está sumido en una crisis económica y moral muy grande, lo cual hace que sea la recuperación mucho más difícil.
Mi ciudad que también es la ciudad de Ricardo Jiménez, a pesar de haber cambiado en cierta medida, sigue siendo la misma en su esencia. Las colas para tomar el autobús, la mujer guapísima que se ve en el espejo del retrovisor con el rabito del ojo mientras está en el tráfico, la venta de rines y alfombras de carro al borde de la autopista, los paquetes insólitos que la gente lleva en los autobuses, como por ejemplo, una estatua de un Buda, las construcciones interminables y un Ávila siempre imponente al norte y de este a oeste.

Es inevitable ver ésta y otras series de este fotógrafo sin pensar en en Robert Frank y sus ciudades espontáneas. Caracas se le ha ido escapando un poco a Ricardo, pero aun así sigue saliendo; todavía lleva su cámara en el carro no sea se le vaya a escapar alguna sátira de esas caraqueñas. Jiménez añora salir de noche a fotografiar, por eso, aunque sea de a poco, retoma su práctica, según él mismo lo comenta.

Referencias:
Garaycochea, O. y Ricardo Jiménez (1993). Caracas desde el carro. Fondo Editorial Fundarte, Caracas.

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