Édgar Martínez y sus espejos de concreto

In Artículos

Por: Mónica Echegarreta
ÉCFRASIS (revzine)
VOL02 Civitas
Septiembre 2014

“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje”
Ítalo Calvino

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El documentalismo, como género fotográfico, es quizás uno de los más difíciles de definir. Su noción es vasta y permite múltiples elucidaciones. A diferencia de los fotógrafos de estudio o de la fotografía fine art, el documentalista se constituye en la ciudad, en la calle, en el día a día; necesita mirar y entender su contexto. Captura aquello desapercibido de la cotidianidad que envuelve a una sociedad y plasma la relación del ser humano con respecto a su entorno.

Un fotógrafo que se ha encargado de archivar los espacios citadinos que asiduamente transita es Édgar Martínez (Venezuela, 1986). Sus fotografías de Caracas creadas con cámaras analógicas, actúan, en cierto sentido, como reflejos de concreto; atrapan las escenas más significativas de la cotidianidad y crean espejos con los cuales el ser humano se desdobla. Éste fotógrafo parte de los pilares fundamentales del documentalismo: rapidez, riesgo e instante decisivo. Persigue hasta atrapar con su cámara a curiosos individuos y logra atinar con eventos irrepetibles que son inmortalizados exclusivamente en sus imágenes. Es en lo micro y lo macro donde se percibe la esencia del territorio caraqueño y Édgar lo hace evidente en sus fotografías: los no lugares y las nostálgicas personas que los habitan; la masa citadina formada de gente que, en su mayoría, no contempla su entorno porque la modernidad nunca lo permitió; el estilo arquitectónico caraqueño definido por transiciones políticas y estancamientos; el ser humano trabajador que estimula a la ciudad. Edward Weston dijo una vez que “a través del ojo fotográfico se puede ver el mundo bajo una nueva luz; un mundo en su mayor parte inexplorado y desconocido; un mundo que aguarda en ser descubierto y revelado.” Tal vez de esa premisa parte Édgar. Hay un deseo en cuanto a sumergirse en las vísceras de la capital venezolana y entender la dialéctica interior-exterior. No se trata de dramatizar escenarios a través de la imagen fotográfica; tampoco de capturar los acontecimientos más decadentes o amarillistas. El ejercicio es penetrar en la sociedad y fotografiar de adentro hacia afuera. Mirar esférica y fragmentariamente.

Hubo una época en la que estuvo de moda el flickr y, gracias a esa red, muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de acceder al universo artístico de brillantes fotógrafos como Édgar (o allá Ragde). Hoy en día es casi imposible encontrar sus fotografías en internet, más allá del imprevisto “Me cago” e imágenes compartidas en redes sociales. Quizá venga un libro autoeditado; tal vez nuevas publicaciones en formato zine. Ojalá no falte mucho para que centros culturales le dediquen un más que merecido espacio a Édgar Martínez, a  su importante mirada documental de Caracas, a sus suplementos de memoria.

https://www.flickr.com/photos/ragdezenitram/

 

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