La Duitama de Alicia Caldera

Por: Mónica Echegarreta
ÉCFRASIS (revzine)
VOL02 Civitas
Septiembre 2014

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Conocí a Alicia hace varios meses atrás a propósito de sus “Geografías íntimas.” Cuando fisgoneé su portafolio, compuesto de retratos, paisajes y ciudades, encontré una serie particularmente vertiginosa que me punzó como ninguna otra. Se trataba de “Duitama.”

En la lengua muisca, Duitama quiere decir “a mí el tributo.” Ésta es una ciudad colombiana ubicada en el departamento de Boyacá a 2300 msnm que, hasta principios del siglo XX, fue netamente agrícola; posteriormente pasaría a convertirse en un epicentro industrial que existe y se desarrolla dentro de un envoltorio de montañas, crestas y picos andinos.

En la “Duitama” de esta fotógrafa venezolana radicada en Colombia, se identifican disímiles situaciones, como paisajes del valle montañoso que rodean la ciudad, residentes en sus hogares y fachadas de ventanas que exhiben su uso en el tiempo. Cada imagen nos cuenta una historia distinta y nos invita a conocer otras perspectivas de la “perla de Boyacá.” Hay una constante en cada una de las fotografías que construyen la serie, más allá del hecho que todas sean representaciones de la misma ciudad. Me refiero a un tema de composición. Parece haber en casi todas las fotografías un orden y un equilibrio visual, en tanto figuras geométricas como en paleta de colores, como si la misma artista hubiese modificado a su gusto las formas en el espacio. Tres niños configuran un triángulo mientras tres pelotas se suspenden entre ellos; un hombre que porta una camisa de rayas horizontales descansa de pie en el tope de unas rústicas escaleras, generando un balance visual; infinitas ventanas adornadas de rayas de colores y protegidas por rejas cuadriculadas. Alicia encontró estos eventos a hurtadillas, en su transcurrir por las calles de Duitama.

Para mí, lo más llamativo de la serie se halla entonces en la configuración de los elementos presentes en cada pieza fotográfica, en lo prolijo y sutil que resulta su ojo para elegir situaciones fotografiables, en la fragilidad de sus imágenes. Porque sí, al momento de enfrentarnos a las fotografías de Alicia Caldera hay una suerte de vértigo, una sensación de estar al borde y a punto de caerse que sugiere la experiencia estética, a propósito de la correspondencia objeto-espacio y la armonía visual que se devela en la disposición de la narración de la serie.

http://aliciacaldera.com/

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