La miel en las fotografías de Valentina Castro

Por: Mónica Echegarreta
ÉCFRASIS (revzine)
VOL01 La luz
Mayo 2014

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Hay un coro de una canción del Flaco Spinetta que dice “No deja de tentarme en las mañanas, la miel que deja el Sol en tu ventana.” No es gratuito que, desde la poesía que envuelve sus melodías, este compositor argentino sepa tocar con las palabras (y con la música) cómo los rayos del Sol atraviesan la cortina y el vidrio de no una ventana cualquiera, sino de “tu ventana,” el tú de la persona a quien canta, encendiendo los fragmentos que componen ese espacio. Para él, la luz aparece como un almíbar que empegosta, que aviva y transforma la visión de los lugares.

Sabemos que la fotografía es, en esencia, luz.  Refleja un motivo e impresiona la emulsión de una película. Lo sustancial de la luz en la fotografía, inclusive, se denota en la etimología de su palabra: fotografía es el arte de “escribir y pintar con la luz.”
En las fotografías de Valentina Castro (Venezuela, 1985), la luz es un elemento de composición tan imperativo como la persona u objetos retratados. Esta artista nacida en Caracas y actualmente residente en Barcelona-España, comenzó a explorar la fotografía analógica 35mm hace unos cinco años atrás, retratando su día a día en la capital catalana. Así, poco a poco, fue descubriendo que la luz era fundamental para sus creaciones artísticas, en tanto elemento compositivo.

En su serie fotográfica titulada “De luz”  nos muestra un proyecto construido a partir de fotografías capturadas por una cámara analógica 35 mm que retratan la incidencia de la luz en los objetos plasmados. Parece ser fundamental, me atrevo a decir casi obsesivo, la necesidad de Valentina de capturar la luz como factor constructivo; ese almíbar del que habla Spinetta. En sus imágenes, se emulan partes del cuerpo y objetos, dando paso a las figuras (casi siempre geométricas) que deja la luz al interactuar y atravesar lo retratado.
El juego de luz en las fotografías de Valentina Castro, esa impresión de formas geométricas, surge como el subtexto de la imagen. Hay un halo de luz que atraviesa una espalda, dos que tocan una mano, varios que juegan con la traslucidez de un vaso.  Parece ser una aparición nostálgica que compone el sentido de la imagen. Quiero decir con esto que esas aureolas que adornan los cuerpos retratados, casi siempre de sus allegados o que reflejan los objetos que componen los espacios donde ella habita, se siente como si fueran el ritmo, el compás, la vida de la persona o lugar.

Roland Barthes nos dice en su Cámara lúcida que la fotografía es un modo de representar y hacer perdurable la existencia de manera tautológica; una repetición mecánica que es imposible de repetir existencialmente. (25-27). Valentina Castro, con sus fotografías de luz, revela e inmortaliza la esencia de los fragmentos y seres que componen su vida. La esencia que surge de esas cosas que ella captura, regalándoles vida eterna.

 

BIBLIOGRAFÍA:
BARTHES, Roland. La cámara lúcida. Nota sobre fotografía. Barcelona, Paidós, 1997.
BARTHES, Roland. Barthes por Barthes. Caracas, Monte Ávila Editores, 1975.

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